Es domingo. Solía ir a la iglesia los domingos y rezar con mucha devoción para recibir bendiciones del anhelado cielo de los humanos. He perdido muchos Días del Señor en cosas vanas y una de esas cosas ha sido extrañar demasiado a mi licenciado. Ya ha pasado casi un año desde el día en que todo tuvo punto, creo que final. Nunca comprendí como fue que pasé de ser todo en su mundo a ser nadie, ser una gota de agua entre los aguaceros de mayo, tan desapercibida. Hoy decidí finalizar el capítulo de una vez y por todas, aunque confieso que todo esto en contra de mi voluntad. Sin embargo, necesito crecer de inmediato, volar, amar de nuevo a otros diez hasta ser feliz para siempre con quien menos imagino.
He comprado un disco en el que pretendo almacenar todos sus recuerdos, un disco de 4.7 gigas y no se cómo le voy a hacer para dejar a mi licenciado encerrado en ese círculo plano y sin calor. Sigo llamándole mi licenciado porque, aunque el tiempo haya pasado tan de prisa y él sea feliz amando los cabellos lacios de otras ninfas que no le aman de vuelta, nunca dejaré de amarle. Cuando digo esto, no me refiero a que seré una Magdalena por el resto de mis días, anhelando su regreso y mendigando su amor. No. Cuando digo esto me refiero a recordar su osamenta imperfecta con amor, recordarlo como la persona que se robó pedacitos de mi vientre sin devolverlos. ¿Cómo se puede olvidar a quien se ama? Eso no es humanamente posible.
Lo que sí puedo hacer es dejar de imaginar que algún día abriré la puerta y él estará frente a ella esperándome. Lo que si ya estoy haciendo es convirtiendo su presencia en un elemento más del paisaje porque eso soy yo en su mapa, un árbol que quizá esté seco o una roca diminuta a la que pisa. He decidido almacenar sus fotos, las mías con él, las mías amándolo, las de él amándome en una sonrisa, los poemas que le escribí para que no me duela jamás verlo pasar frente a mí sin dirigirme la mirada, sin un saludo, sin un hola. No expresaré en este lugar los motivos de un liviano coraje que me habita cuando nos encontramos frente a frente en la Universidad y ni si quiera me mira, soy una paja en el viento para su mirada, algo sin importancia. Odio verlo, aunque no dejo de amarlo. El odio es por la frustración y el resentimiento, todo este tiempo que perdí en plegarias por él, para él y deseando todo su bien. Todas las veces que supe que necesitaba un abrazo y no se lo pude yo dar y rogué al cielo por su felicidad. No lo dejo de amar.
Voy a guardar todas sus fotos en un disco, porque aunque le amo con toda la fuerza que puede amar una persona, me lastima su indiferencia y yo necesito caminar, crecer y ser gente. Las lágrimas que emergen de mis ojos al escribir, quisiera que fueran las últimas. Trabajaré para que sean las últimas porque nadie que me menosprecie merece mi llanto ni mi dolor.
Se muy bien que el licenciado no va a leer esto, pero con todo mi corazón le deseo una feliz vida lejos de mí que soy su infelicidad y su tormento. Le deseo un amor que le de abrazos mejores que los míos, besos mejores que los míos, noches mejores que las que pude darle. Le deseo poemas mejores que los que le escribí, consuelos mejores que los que pude ofrecerle, amor más inmenso que el que aún le tengo, tiempo de mejor calidad del que pasó conmigo. A mi licenciado le deseo un amor que le de todo lo que le faltó a mi lado.
Adiós, Andrés. Que te vaya bien,
-Ägide
Sin Andrés
Sunday, September 15, 2013
Tuesday, November 13, 2012
Día #52
Se muy bien que nadie lee éstas líneas. Nadie. Sin embargo hoy lo vi a lo lejos, cruzando la calle. ¿Saben? No puedo negar que se veía hermoso en esa t-shirt blanca como de costumbre, sus pantalones cortos y sus chancletas metedeos. Se veía como me encantaba verlo cuando nos encontrábamos para amarnos un poco. Al menos para amarlo yo, sin que él me amara.
Sentí un bombo en el corazón, palpité con alegría de verlo y el dolor de ser alguien más de sus conocidos. Palpité con ese dolor de ser una más en su diario vivir, sin ser alguien especial, sin ser a quien desea ver.
Quise amarlo. Quise correr a sus brazos y explicarle que todo ha sido un error.
Quise que todo fuera un error posible de explicar, pero la realidad es que ya él tomó su decisión y no soy su amor. Ya nunca más querrá besarme con ansias.
Quise tantas cosas y sobre todas, que regresara...
Hoy, el día #52 desde tu partida, Andrés, te llevo deseando la mejor de las suertes y siempre con un taco en la garganta. Con un taco al que convierto en sonrisa para no llorar. Hoy, el día #52 tengo de fondo en mi teléfono una foto de aquellas escaleras del primer día, pero vacías para recordar a diario que ya se acabó y no ilusionarme. Mi amor, el día #52, aunque desearía que quisieras estar conmigo, te juro que te deseo la mejor de las suertes, lo mejor de todos los mundos. Te deseo lo mejor y te deseo a ti. Mi amor, aunque hayas sido el peor, y lo sabes, para mí siempre serás mi licenciado, el mejor, mi abejo, mi pancho...
Hoy te digo que contigo se fueron mis ganas de amar, no soy la misma, te lo di todo para que fueras feliz. Te lo di TODO... Hoy te digo que lamento una vez más no haber sido la perfecta, la indicada, a quien ames. Lo lamento.
...Andrés me haces tanta falta, Te amo.
Sentí un bombo en el corazón, palpité con alegría de verlo y el dolor de ser alguien más de sus conocidos. Palpité con ese dolor de ser una más en su diario vivir, sin ser alguien especial, sin ser a quien desea ver.
Quise amarlo. Quise correr a sus brazos y explicarle que todo ha sido un error.
Quise que todo fuera un error posible de explicar, pero la realidad es que ya él tomó su decisión y no soy su amor. Ya nunca más querrá besarme con ansias.
Quise tantas cosas y sobre todas, que regresara...
Hoy, el día #52 desde tu partida, Andrés, te llevo deseando la mejor de las suertes y siempre con un taco en la garganta. Con un taco al que convierto en sonrisa para no llorar. Hoy, el día #52 tengo de fondo en mi teléfono una foto de aquellas escaleras del primer día, pero vacías para recordar a diario que ya se acabó y no ilusionarme. Mi amor, el día #52, aunque desearía que quisieras estar conmigo, te juro que te deseo la mejor de las suertes, lo mejor de todos los mundos. Te deseo lo mejor y te deseo a ti. Mi amor, aunque hayas sido el peor, y lo sabes, para mí siempre serás mi licenciado, el mejor, mi abejo, mi pancho...
Hoy te digo que contigo se fueron mis ganas de amar, no soy la misma, te lo di todo para que fueras feliz. Te lo di TODO... Hoy te digo que lamento una vez más no haber sido la perfecta, la indicada, a quien ames. Lo lamento.
...Andrés me haces tanta falta, Te amo.
Tuesday, October 30, 2012
Sunday, September 30, 2012
Día #7
He dejado muchos días entre medio, porque quise sanar. Aunque no les voy a mentir, esas ganas de un beso y de un abrazo de mi flaco siguen tan vivas como siempre lo han estado. Sin embargo hoy voy aprendiendo a que no duela echarlo tanto de menos, hoy lo recuerdo con una sonrisa y con esas lágrimas que no son más que de amor, de ansias, de melancolía, pero no son todo tristeza porque mi licenciado me hizo muy feliz mientras nos amábamos. Yo aún le amo con tanto coraje que me siento explotar el pecho con tanto amor que tengo para él sin podérselo dar. Hoy vi a mi flaco, o mejor decir al flaco porque no es mi flaco, no me pertenece, lo vi en la iglesia y se veía radiante en esa camisa color vino y esos pantalones grises que siempre he amado que se los ponga. Cuando lo vi le sonreí y le dije "Hola" desde lejitos, pero que pudiera leer mis labios y no suelo jurar, pero juro que mi mundo se hizo un hilo cuando me regresó el saludo y una sonrisa. Juro que lo amé más, juro que lo amo más ahora que no está tan cerca.
Entre todas las emociones que puedo sentir cuando lo llego a ver, existe ésta maldita melancolía, éstas ganas que siempre están de gritarle para que despierte y se de cuenta de que no existe nadie, nadie, nadie (a parte de su madre, claro está) que lo ame más, que lo desee más, que le extrañe más que yo. Entonces mi vida va por éste camino, voy dando pasos al azar mientras anhelo sus abrazos de regreso. Soy una masoquista, soy una dramática melancólica enamorada de alguien que necesita tiempo y espacio. Soy una loca, enloquecida por tanto amor. Soy quien extraña al flaco...
Nota: Donde quiera que estés, desearía poderte decir una vez más: Te amo Roberto Andrés. ♥
Una de las últimas fotos con el flaco... Salíamos tan lindos juntos...
Entre todas las emociones que puedo sentir cuando lo llego a ver, existe ésta maldita melancolía, éstas ganas que siempre están de gritarle para que despierte y se de cuenta de que no existe nadie, nadie, nadie (a parte de su madre, claro está) que lo ame más, que lo desee más, que le extrañe más que yo. Entonces mi vida va por éste camino, voy dando pasos al azar mientras anhelo sus abrazos de regreso. Soy una masoquista, soy una dramática melancólica enamorada de alguien que necesita tiempo y espacio. Soy una loca, enloquecida por tanto amor. Soy quien extraña al flaco...
Nota: Donde quiera que estés, desearía poderte decir una vez más: Te amo Roberto Andrés. ♥
Una de las últimas fotos con el flaco... Salíamos tan lindos juntos...
Wednesday, September 26, 2012
Día #3
Hoy me golpeó la realidad, mi amado pronunció las palabras que más me han dolido en la vida, dijo que no volvería, que era hora de caminar por separado. Mis esperanzas han muerto, se han vuelto ceniza. Quise contener el deseo de llorar, pero hubo un temblor gigantesco en mi pecho y se derrumbó mi mundo. Y ahora ¿Qué hago con las fotos?, ¿qué con éste amor?, ¿qué con los planes que tenía?... ¿qué hago ahora con las canciones que me recuerdan a él? Se que todos dicen que debo seguir y que hay más peces en el mar, pero nadie entiende que yo quiero a mi Andrés. Estoy empezando a odiar esas citas textuales, porque una de ellas dice que si deseas algo con todo tu corazón el Universo conspirará a tu favor, pero no es cierto porqque yo deseo estar con mi licenciado y él no quiere regresar, no está, no me ama... El tercer día no fue nada más que penas y hasta aquí llega.
Monday, September 24, 2012
Día #2
No se si es el choque y el tener que aceptar que mi novio (porque para mí siempre será mi amor) ya no está tan cerca como antes, pero anoche me desvanecía en la cama pensando en su ausencia. Hoy, desperté con pocas ganas de caminar, con pocas ganas de comer, con pocas ganas de sonreír, pero con unas ganas inmensas de escuchar su voz y ver su cara y abrazarlo y sentir que todo estaría bien. Vi hoy tantas parejas hermosas que se besaban tan enamorados entre sí y los envidié, lo acepto que morí de envidia. Yo quería besar a mi Andrés, quería correr a sus brazos y decirle que lo siento, que lamento no haber sido ideal, que lamento que no haya funcionado, pero que lamento que hoy no esté.
Entre tantas cosas de éste segundo día formal sin mi licenciado, estuvo el encontrarmelo. Quise ir a saludarlo, pero las piernas me temblaban y sentí como el corazón se encogió y me ardía el pecho. Sentí que se llevaban mi esencia con el viento y que no podía respirar ya más, el oxígeno no me bastaba. Se veía hermoso, como siempre, adorable. Cuando lo ví allí parado juro que sentí que mi corazón caía echo pedazos en el suelo, quise desaparecer.
No resisto las ganas de que regrese, siempre quiero que regrese, que me tome por sorpresa y me haga suya con un beso. No resisto el anhelo que tengo por apretar sus manos y mirarlo a los ojos y decirle cuanto lo amo y cuanto lo seguiré amando. Mi Andrés ahora es sólo mi utopía favorita y siempre será mi lugar favorito para estar.
Te Amo, Andrés.
Entre tantas cosas de éste segundo día formal sin mi licenciado, estuvo el encontrarmelo. Quise ir a saludarlo, pero las piernas me temblaban y sentí como el corazón se encogió y me ardía el pecho. Sentí que se llevaban mi esencia con el viento y que no podía respirar ya más, el oxígeno no me bastaba. Se veía hermoso, como siempre, adorable. Cuando lo ví allí parado juro que sentí que mi corazón caía echo pedazos en el suelo, quise desaparecer.
No resisto las ganas de que regrese, siempre quiero que regrese, que me tome por sorpresa y me haga suya con un beso. No resisto el anhelo que tengo por apretar sus manos y mirarlo a los ojos y decirle cuanto lo amo y cuanto lo seguiré amando. Mi Andrés ahora es sólo mi utopía favorita y siempre será mi lugar favorito para estar.
Te Amo, Andrés.
Día #1
En realidad ya son las 3:09 de la madrugada del segundo día, pero las ideas de escribir llegaron ahora, así que empezaré por contarles que éste primer día sin Andrés, estuve en la misa al lado de mi amado, pero sin tomar nuestras manos, sin besarnos con el saludo de la paz, sin mirarnos para reírnos de las cosas graciosas que decía el cura. No había llorado tanto el día anterior al primero, que fue cuando terminamos, no había llorado tanto hasta que llegó la noche y en el silencio recordaba cuando nos besamos por primera vez y él temblaba de la emoción. Hoy yo temblaba de dolor. Lo amo y se me hace absurda la idea de tener que acostumbrarme a no besar sus labios de miel, a no esperar jamás sus llamadas, a no escucharlo respirar cerca de mí. Ahora se me hace absurda la idea de respirar porque nunca imaginé que llegaría éste día. Confieso que tomé una siesta en la tarde y soñaba que me decía que queria regresar, pero fue solo un sueño... Desearía que hubiese sucedido de verdad, que quisiera volver. En éste primer día sin Andrés el aire me sabe amargo, mi almohada me tortura con desvelos y mis ojos gritan su nombre. Confieso que yo sigo enamorada como el primer día y que aquí, hoy, en mi pecho, parece invierno. Confieso que dijimos seríamos amigos, pero muero de ganas por besarle y abrazarle como antes, como cuando podía llamarlo mi licenciado. Confieso que seré su amiga, pero no decirle Te amo hará que se hinchen mis venas de dolor. Por eso lo escribiré aquí, para que salga de mi pecho sin que lo vea, pero al menos soñar que, por casualidad, lo leerá y regresará, las cortas palabras que resumen mi mundo: Andrés, te amo.
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