No se si es el choque y el tener que aceptar que mi novio (porque para mí siempre será mi amor) ya no está tan cerca como antes, pero anoche me desvanecía en la cama pensando en su ausencia. Hoy, desperté con pocas ganas de caminar, con pocas ganas de comer, con pocas ganas de sonreír, pero con unas ganas inmensas de escuchar su voz y ver su cara y abrazarlo y sentir que todo estaría bien. Vi hoy tantas parejas hermosas que se besaban tan enamorados entre sí y los envidié, lo acepto que morí de envidia. Yo quería besar a mi Andrés, quería correr a sus brazos y decirle que lo siento, que lamento no haber sido ideal, que lamento que no haya funcionado, pero que lamento que hoy no esté.
Entre tantas cosas de éste segundo día formal sin mi licenciado, estuvo el encontrarmelo. Quise ir a saludarlo, pero las piernas me temblaban y sentí como el corazón se encogió y me ardía el pecho. Sentí que se llevaban mi esencia con el viento y que no podía respirar ya más, el oxígeno no me bastaba. Se veía hermoso, como siempre, adorable. Cuando lo ví allí parado juro que sentí que mi corazón caía echo pedazos en el suelo, quise desaparecer.
No resisto las ganas de que regrese, siempre quiero que regrese, que me tome por sorpresa y me haga suya con un beso. No resisto el anhelo que tengo por apretar sus manos y mirarlo a los ojos y decirle cuanto lo amo y cuanto lo seguiré amando. Mi Andrés ahora es sólo mi utopía favorita y siempre será mi lugar favorito para estar.
Te Amo, Andrés.
No comments:
Post a Comment