Se muy bien que nadie lee éstas líneas. Nadie. Sin embargo hoy lo vi a lo lejos, cruzando la calle. ¿Saben? No puedo negar que se veía hermoso en esa t-shirt blanca como de costumbre, sus pantalones cortos y sus chancletas metedeos. Se veía como me encantaba verlo cuando nos encontrábamos para amarnos un poco. Al menos para amarlo yo, sin que él me amara.
Sentí un bombo en el corazón, palpité con alegría de verlo y el dolor de ser alguien más de sus conocidos. Palpité con ese dolor de ser una más en su diario vivir, sin ser alguien especial, sin ser a quien desea ver.
Quise amarlo. Quise correr a sus brazos y explicarle que todo ha sido un error.
Quise que todo fuera un error posible de explicar, pero la realidad es que ya él tomó su decisión y no soy su amor. Ya nunca más querrá besarme con ansias.
Quise tantas cosas y sobre todas, que regresara...
Hoy, el día #52 desde tu partida, Andrés, te llevo deseando la mejor de las suertes y siempre con un taco en la garganta. Con un taco al que convierto en sonrisa para no llorar. Hoy, el día #52 tengo de fondo en mi teléfono una foto de aquellas escaleras del primer día, pero vacías para recordar a diario que ya se acabó y no ilusionarme. Mi amor, el día #52, aunque desearía que quisieras estar conmigo, te juro que te deseo la mejor de las suertes, lo mejor de todos los mundos. Te deseo lo mejor y te deseo a ti. Mi amor, aunque hayas sido el peor, y lo sabes, para mí siempre serás mi licenciado, el mejor, mi abejo, mi pancho...
Hoy te digo que contigo se fueron mis ganas de amar, no soy la misma, te lo di todo para que fueras feliz. Te lo di TODO... Hoy te digo que lamento una vez más no haber sido la perfecta, la indicada, a quien ames. Lo lamento.
...Andrés me haces tanta falta, Te amo.
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